lunes, 12 de agosto de 2019

Saber vender es útil para todos en la empresa


“En alguna etapa de tu vida, aun sin proponértelo, algo habrás vendido”
Campo Elías Camacho Marín

Siempre existe algo que vender. Para las empresas vender es sinónimo de resultados. Las ventas es la principal actividad que se realiza en todas las empresas, sin importar en que sector de la industria o la economía, se ubiquen.

Un rol fundamental de la gestión de ventas es ser puente entre el cliente y la empresa. Por eso, si el vendedor tiene la capacidad de agilizar los procesos y movilizar a las demás áreas de la empresa, logrará mejores resultados para los clientes. En tal sentido, es pertinente que todas las dependencias de la organización, sin tener en cuenta que tan cercanas o alejadas de los clientes son, deben mostrar una mayor sensibilidad de mercado, esto es, actitud de servicio y disposición a vender.

De ahí que, Lorenzo Cavalieri, en su libro Vender me Gusta (2013) afirme: “Ya no son sólo los vendedores los que deben vender”, lo que indica que sin importar el rol que ocupemos en la empresa, saber vender es útil para todos, ya que esta, con las ventas, crece en el mercado. 

Por consiguiente, cuidar a los clientes es la clave, razón por la cual, no solo es vender (hacer clientes nuevos), hay que fidelizar. Por tanto, la venta no termina con la adquisición del produservicio por parte del comprador, va más allá, implica la postventa, etapa en la que el seguimiento es indispensable, el cual genera conexión y seguridad con los clientes, implica la garantía del producto, telemercadeo por parte del vendedor o de servicio al cliente, para saber cómo le ha ido al consumidor con el uso del producto, si ha tenido dificultades o no, y lo más importante, solicitarle referidos.

Debido a que las necesidades de los consumidores son cambiantes y el entorno en que se desenvuelve la empresa es dinámico, las ventas constituyen hoy, una función central de la organización, por lo que la planificación comercial es base de la actividad gerencial al interior de esta. Sin un desarrollo apropiado (planificado) de esta función, la empresa carece de orientación, definición y dirección.

La planificación estratégica es un proceso de decisión que tiene como objetivo que la empresa se adapte de manera constante a su entorno y a los cambios de mercado, razón por la cual, dicha planeación, incluye el mercadeo como el área a liderar su participación y crecimiento de mercado, el cual se consigue con un buen volumen de ventas.

De modo que, Campo Elías Camacho Marín (2015) exprese “Un buen resultado en ventas, no es casualidad, es marketing”. En tal sentido, no hay porque seguir viendo de manera aislada y separada estas dos áreas de la empresa. Las ventas ayudan a planificar el mercadeo, a su vez, el mercadeo contribuye al éxito de las ventas.

Si bien es cierto que sus significados son diferentes (el marketing hace énfasis en las necesidades del cliente, mientras que las ventas, en las necesidades de la empresa), también lo es, que ambas funciones, son un solo corazón; con el que la empresa, gracias a los clientes, se mantiene viva en el mercado.

Por lo anterior, se considera que el vendedor es un gestor de relaciones con clientes. El marketing debe trabajar conjuntamente con los clientes para establecer relaciones que vayan más allá de una transacción comercial. “El cliente posible se transforma en potencial, después en comprador, cliente y finalmente en un socio de la organización” (Schnarch, 2017).

En suma, la venta no termina con la transacción, por el contrario, marca el inicio de una relación, de la que el comprador espera fiabilidad, atención y respaldo, y que a través del marketing relacional se le puede brindar. Así, es pertinente tener presente que el corazón de una empresa es el mercadeo. Su camino, las ventas. Su razón, los clientes.


  



miércoles, 31 de julio de 2019

Exhibición de Productos en el Punto de Venta

La exhibición es la acción que permite mostrar los productos en el punto de venta. Consiste en la selección, colocación y presentación de los mismos, en los lugares de venta, destinados para tal fin —mobiliario— de modo que atraigan la atención de los compradores actuales y potenciales, ocasionando su compra por impulso.

La presentación de los artículos en un establecimiento comercial se realiza mediante el uso de muebles especiales que permiten exponer a la vista y al alcance de los consumidores, el mayor número de productos posibles, durante el mayor tiempo posible.

Los objetivos de la exhibición son:
- Atraer la atención de los clientes sobre los productos
- Fomentar la fidelidad del cliente hacia el punto de venta
- Ofrecer el producto
- Brindar comodidad al cliente
- Apoyar las actividades promocionales u ofertas
- Recordar al consumidor un producto que necesita
- Provocar el acto de compra por impulso

De acuerdo con la disposición del punto de venta, el Administrador como responsable del sitio y de la exhibición, deberá organizarlo según:
1.     Situación de las secciones
2.     La circulación
3.     Zonas y puntos de venta fríos y calientes
4.     Elementos en el exterior del establecimiento
5.     Áreas complementarias: bodegaje, servicios adicionales y entretenimiento.

Una vez organizado el interior del punto de venta, establecidas y señaladas las distintas secciones, así como delimitados los pasillos, podemos considerar aplicar algunos tipos de exhibición.

Tipos de Exhibición
Indistintamente del tipo de exhibición que se aplique en el almacén, deberán crear en el consumidor el deseo de comprar, por lo que, para realizarlas, hay que tener en cuenta las actividades programadas, lo mismo que la temporada y los objetivos de venta. Así, podemos pensar en exhibiciones especiales y exhibiciones secundarias o adicionales (por fuera del lineal y la góndola).

Toda exhibición ha de contar con una excelente presentación para poder atraer por completo la mirada del público que constantemente frecuenta los sitios de venta. El responsable de cada sección, debe aplicar un buen merchandising y emplear los mejores elementos para su elaboración, lo cual es fundamental en la rotación del producto que forme parte de la exhibición.

De acuerdo con la revista “Retail Merchandiser”, los consumidores realizan gran parte de las decisiones de compra directamente en el piso de ventas, por lo que una exhibición efectiva de los productos puede influir en varias de ellas.

Básicamente se habla de cuatro (4) tipos de exhibiciones principales y son:
1.     Exhibición vertical
2.     Exhibición horizontal
3.     Exhibición por bloques
4.     Exhibición de doble franja

Actualmente, se emplean otras formas de exhibición en el punto promocional, son modelos de exhibición aplicables a cualquier establecimiento comercial, de tal manera, que se aprovechen al máximo los espacios dentro del local; razón por la cual, es importante planear adecuadamente en qué forma se van a exhibir los productos, cómo se van a distribuir los muebles, las vitrinas, el escaparate y demás espacios que le darán ambiente al negocio.

Entre las exhibiciones adicionales o complementarias, tenemos:
  • Exhibición emblemática
  • Exhibición en columna
  • Exhibición en islas
  • Exhibición en corte de caja
  • Exhibición en ganchos
  • Exhibición en madera
  • Exhibición en árbol
  • Exhibición en punta de góndola
  • Exhibición mamut
  • Exhibición en cajas registradoras
  • Etc...
Toda exhibición debe reunir una serie de características y/o condiciones que garanticen su funcionalidad y objetivos. Por este motivo, debe ser visible y atractiva, al tiempo que comunique, recordemos que el merchandising es comunicación visual en el punto de venta.

Características de la Exhibición
En primera instancia, es recomendable que toda exhibición —indistintamente de mostrar productos antiguos o nuevos en el mercado— debe ambientar el punto de venta, lo que significa que debe ser llamativa, colorida, imponente, pero al alcance de los consumidores, con precios indicados y si es necesario, con degustaciones especiales.

De acuerdo con Humberto Martínez Cruz (2018), una exhibición debe reunir las siguientes características: sencilla, visible, atractiva, accesible, comunicativa, rellenable, segura, alegre, limpia, estable y con precio visible.

Para los almacenes que operan bajo el formato discount hard, las exhibiciones sencillas representan menores costos de operación y se traducen en precios más bajos para los productos.

En tal sentido, Luis Fernando Gallo (2012) director de PriceSmart Colombia, afirma: "La estrategia de exhibición se basa en poner ‘tesoros’ –productos exclusivos con precios que no tienen comparación– en la parte más visible, para que la gente los vea de inmediato y se los pueda llevar".

Por lo anterior, para concluir, es importante que el merchandiser sea creativo, innove y se atreva a combinar, a tal punto, que a través de workshop diseñe exhibiciones que brinden experiencias memorables a los compradores, en donde se mezclen productos, objetos, colores, y demás elementos del mix de merchandising, que pareciesen no tener relación, y que al final, generan sinergia en la exhibición, haciéndola amigable, conectando al consumidor con la marca y el punto de venta.  



Referencias:
El Arte de Seducir: Merchandising. Humberto Martínez Cruz (2018)
https://www.dinero.com/negocios/articulo/el-fenomeno-pricesmart/151492

viernes, 26 de julio de 2019

El Benchmarking como Estrategia de Innovación

“El benchmarking es una herramienta de control de calidad y mejora continua, que lleva a la empresa por el camino de la competitividad y la sostenibilidad, a través de la innovación”.
Campo Elías Camacho Marín

Uno de los mayores retos de los productos es mantener su atractivo sin perder su esencia u originalidad a partir de la innovación.  Para enfrentar este desafío, los gestores de marketing acuden a diversas técnicas, entre ellas, el benchmarking, el cual se define como “un proceso sistemático y continuo para evaluar los productos, servicios y procesos de trabajo de las organizaciones que son reconocidas como representantes de las mejores prácticas, con el propósito de realizar mejoras organizacionales” (Spendolini, 2006).

De las experiencias y de los errores se aprende, en tal sentido, la voz de los clientes es fuente de información para detectar en qué fallan los productos, qué les hace falta, por qué no logran satisfacer y/o cumplir las expectativas de los consumidores, qué ventajas tienen los de la competencia. Por esto, se considera que el benchmarking más que una herramienta del marketing para las empresas, es una guía de aprendizaje.

Así pues, el benchmarking como aprendizaje, se convierte en una herramienta fundamental que puede guiar a la gente hacia el proceso de analizar el exterior en busca de ideas e inspiración, en esencia, una herramienta para la organización que aprende, en pro de una mejora continua, que utiliza las prácticas de las mejores empresas.

El benchmarking es un proceso continuo por el cual se toma como referencia los productos, servicios e incluso, procesos de trabajo de compañías líderes, que evidencien las mejores prácticas sobre un área de interés, con el propósito de transferir el know how de dichas prácticas y su aplicación, a la empresa que lo ejecute.

El  objetivo  en  el  proceso  de  Benchmarking  es  aportar  útiles  elementos  de  juicio  y  conocimiento  a  las  empresas  que  les  permita  identificar  cuáles  son  los mejores enfoques de los mejores ejemplos que conduzcan a la optimización de  sus  estrategias  y  de  sus  procesos  productivos (Coba, 2006).

El benchmarking no es sólo un estudio comparativo de datos. Sus alcances son más extensos: apuntan al mejoramiento de la organización, de la estructura productiva o de las políticas internas para lograr ventajas competitivas (Boxwell,1994).

Al respecto, se puede afirmar entonces que el benchmarking es una herramienta de control de calidad y mejora continua, que lleva a la empresa por el camino de la competitividad y la sostenibilidad, a través de la innovación (Camacho, 2019).

Por lo anterior, se propone hacer uso del benchmarking en la empresa con el objetivo de mejorar sus competencias en innovación, para lo cual es menester, fortalecer técnicas de generación de ideas y lograr modelos de negocios productivos y sostenibles, los cuales se pueden adaptar a la organización, a partir de modelos existentes en otras compañías.

Innovar es un reto, que hoy enfrentan los productos, sobre todo, cuando se hallan en su etapa de madurez. En tal sentido, es importante realizar seguimiento a los productos competidores para detectar cambios sustanciales que impacten al consumidor, y que representen un nuevo uso o función, un nuevo diseño, presentación o característica que incida en la percepción de los clientes.

De ahí que, se afirme que el benchmarking fomenta el intercambio de ideas, más que de datos y estadísticas. Al recoger información del exterior, se convierte en un proceso sistemático basado en buscar, introducir e identificar las mejores prácticas de negocio. Así, se reconoce como una técnica de gestión basada en la comparación, emulación, adaptación y contextualización de productos, servicios y procesos desarrollados por los competidores o no, de una industria o sector específico de mercado.

“No se trata de copiar lo que está haciendo tu competencia, si no de aprender que están haciendo los líderes para implementarlo en tu empresa añadiéndole mejoras. Si tomamos como referencia a aquellos que destacan en el área que queremos mejorar y estudiamos sus estrategias, métodos y técnicas para posteriormente mejorarlas y adaptarlas a nuestra empresa, conseguiremos alcanzar un nivel alto de competitividad” (Espinosa, 2017).

Por ende, y según el área a mejorar, es necesario considerar el tipo de benchmarking a implementar, de acuerdo con Vanegas y Angulo (2012), normalmente se dan dos clasificaciones del benchmarking, llamados de proceso y competitivo, siendo el primero de tipo interno, y el segundo, de tipo externo. Sin embargo, existe una tercera clasificación, denominada benchmarking estratégico o funcional.

El de Proceso: Es interno, compara prácticas, procesos de trabajo que se realizan internamente y buscan detectar procesos más efectivos y eficientes para transferir de la competencia a la empresa, lo que implica analizar una parte o varias partes de una organización competidora.

El Competitivo: Es externo, busca identificar los valores agregados de los productos, servicios y trabajos de los competidores, en especial en su Front Office: lo que el cliente percibe; lo que ve.
Conocer las prácticas de la competencia, jugar el rol de cliente, detectar como forjan ventajas por las características del producto, del servicio, precio, calidad, atención al cliente, sistemas de distribución, publicidad, etc., para reciclar e implementar.

El Estratégico: se denomina también funcional. No mira directamente al competidor del sector o industria en el que está inserta la empresa. Mira cualquier organización que es exitosa, las llamadas empresas ejemplares. El evaluar las no competidoras y sus caminos hacia el éxito, son otro aporte invaluable para hacer mejoramiento y retornar elementos que difícilmente surgirán de la propia dinámica de la empresa.

El benchmarking tiene como propósitos y resultados observar y comparar, evaluar y adaptar, aprender e imitar, mejorar y superarse. Son estos dos últimos aspectos, los que llevan a innovar a las empresas, al hacer uso de él.




jueves, 31 de enero de 2019

Merchandising: Marketing en el Punto de Venta

"El Merchandising es el conjunto de actividades sensoriales que se realizan en el punto de venta para estimular e influir directamente en la decisión y elección de compra del consumidor final".
Campo Elías Camacho Marín
 
El punto de venta es el escenario propicio para medir los resultados de una estrategia de marketing. La creación de una conexión con el público desencadena una respuesta emocional que lo estimula a comprar en el establecimiento de una marca determinada.
El Merchandising es comunicación visual, y como tal, la imagen, el diseño, la figura y todo elemento que armonice y complemente la exhibición del producto, será un imán que atraiga al consumidor, hasta el punto de venta.
Por consiguiente, las acciones que se deriven de la gestión de Merchandising, deben estar encaminadas a “dotar de vida al producto”, a darle imagen y colorido, a exaltar su tamaño y empaque. En general, a crear ambiente, espacios en los que sensaciones y emociones fluyan. A convertir la tienda en un espectáculo, que seduzca y enamore, que cause en el visitante, el efecto wow.
En tal sentido, a través de material de apoyo (POP) y de actividades complementarias basadas en lo emotivo, lo sorpresivo e inesperado, el Merchandising busca generar experiencias de compras únicas e inolvidables en el usuario, por lo que refuerza el deseo de compra en él, propicia la compra por impulso y ayuda a que los productos roten en el punto de venta.

Para lograr que un producto rote en el sitio, se debe acudir a técnicas de exhibición atractivas, que despierten en el comprador la atención, el interés y el deseo por llevarlo; lo que implica provocar un flujo de circulación de éstos, dentro de la sala de ventas. Así las cosas, mientras más tiempo permanezca el consumidor en el punto de venta, más expuesto está a los estímulos promocionales, por ende, mayor probabilidad de compra para el almacén.
“Todo lo que está a la vista del público tiene mejores posibilidades de volverse una venta”, por lo que es necesario jugar con la ubicación, apoyados en una buena iluminación interna, la cual resulta importante para resaltar la exhibición de los productos. Contar al interior del punto de venta con una atmósfera comercial agradable, es clave para proyectar una imagen positiva del lugar, así, el uso de olores y sonidos ambientales, propios del marketing sensorial, contribuyen a una estancia placentera del comprador en el lugar de venta.
El Merchandising es el complemento ideal de la oferta, la promoción y la publicidad. Es el vendedor que todo negocio debe tener, el termómetro que mide y detecta las zonas calientes y frías del establecimiento, te sugiere como aprovecharlas. Es el marketing en el punto de venta.