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miércoles, 7 de febrero de 2018

Apuntes de Lobbying


El Lobby es un conjunto de acciones desarrolladas por una unidad de presión (grupo de personas organizado) con las cuales se busca influir y presionar, para que las decisiones que se tomen, sean en favor de determinados intereses. La actividad se denomina lobbying y quien la ejerce lobbista.

Sinónimo (s): grupo de presión, gestión de intereses, ejercicio de petición.

Uso despectivo o peyorativo: "cabildeo", merodeo, vestíbulero, tráfico de influencias.

Influir en los poderes políticos y en las decisiones públicas y del Estado, es la principal tarea de los grupos de presión, también conocidos como lobbies. Los representantes públicos no suelen tener conocimientos precisos sobre las materias que regulan, lo que genera las condiciones propicias para la actividad de lobbying, convirtiéndolo en una herramienta de información y persuasión para la toma de decisiones. 

Lobby es una palabra de origen inglés que significa sala de estar o salón de espera, y que sirve para definir una actividad relevante, que junto al marketing corporativo y la comunicación institucional, debe ser parte de la estrategia global de la empresa, con el intento de influir en el poder Ejecutivo y Legislativo para lograr unos determinados intereses. 

“Se le conoce como lobbying a esta labor porque era una actividad que comúnmente se realizaba en los pasillos o lobbies de las Cámaras altas y bajas de muchos países europeos. Por ejemplo, hacia 1830 en la Cámara británica se discutían temas relevantes en los pasillos justo antes de que los miembros del Parlamento emitieran sus votos” (María Fernanda Ramírez, 2014).

Aunque se trata de un fenómeno que se ha realizado con mucha intensidad en Estados Unidos, la creación de la Unión Europea ha afianzado esta práctica en Europa. De hecho, las primeras manifestaciones de lobbying se dieron en este continente, concretamente en el Reino Unido, en el Siglo XIX, bajo la figura de "Acuerdo de Caballeros".

En el caso de América Latina, el Lobbying goza de mala reputación, siendo percibido negativamente y mal calificado, ya que su ejercicio ha sido vinculado al tráfico de influencias y a arreglos bajo la mesa, lo anterior, como consecuencia de “prácticas ocultas” ligadas a la corrupción, como la compra de votos, la coima, la mermelada, el pago de favores y el silencio de los medios de comunicación.

De ahí, que Paulina Ibarra afirme: “El Lobby no es malo, pero tiene mala reputación”.

Algo semejante pienso, al expresar: "El Lobbying no puede ser una caja negra donde nada es transparente". 
Desde sus orígenes, el lobbying se asocia con el derecho de petición, la formulación y la gestión de distintas demandas sectoriales o particulares, que los individuos y los grupos de presión, realizan frente al Estado y sus organismos, en pro de sus intereses (Ricciardi, 2014). 

Según publicación de Relaciones Públicas y Lobbying de la Universidad de Palermo: “Su objetivo es velar por los intereses privados en el ámbito de las decisiones públicas”. 

Su importancia radica en su capacidad de reacción, en la conformación de alianzas y el implemento de estrategias para conseguir la protección de los intereses privados o colectivos, a nivel de asuntos públicos.

Para comprender como funciona esta actividad, pongamos un ejemplo: Imagine que usted es un diputado, concejal o congresista que tiene que decidir si apoya una iniciativa legislativa sobre productos químicos que serán autorizados en su país para fumigar cultivos ilícitos; al no tener formación específica al respecto, su conocimiento sobre la materia es escaso, por lo que carece de base para tomar una decisión fundamentada al respecto.

Al mismo tiempo, en un despacho cercano al suyo, un lobbista prepara un informe sobre la bondad o perjuicio de la citada normativa que se debate en la asamblea, concejo o congreso, la cual comunicará y socializará para generar información que sirva de base para apoyar o no, dicha iniciativa. He aquí, una de las bondades del Lobbying. En este caso, según el ejemplo planteado, lo que usted necesita para tomar una decisión.

No en vano, Thierry Lefebure dice:

“Practicar Lobbying es analizar y comprender un problema, a fin de explicar su tenor y sus consecuencias a aquellos que tienen el poder de decidir”. 

Una vez comprendido el poder que pueden tener estos grupos de influencia, es necesario conocer, desde el punto de vista empresarial, cuál es la mejor forma de emplearlos para lograr objetivos que sean lícitos (descartando; por supuesto, actividades ilegales o que no respeten los principios básicos de la ética). Para ello, los empresarios recurren a la práctica del llamado lobbying empresarial.

El lobbying, es una disciplina profesional compuesta de tres (3) elementos esenciales para su desarrollo y práctica: gestión, comunicación y presión.

Es por esto, que los lobbistas deben saber cómo funcionan las Administraciones Públicas y el Legislativo, son asesores y consultores bien calificados, con “buenos contactos”, se mueven como peces por el agua en el Congreso de la República, manejan muy bien los hilos de la política y pueden llegarles a muchos funcionarios, a quienes, de manera oficial, no es posible llegarles fácilmente.

De igual manera, deben aprender a convencer e influir con argumentos. Para ello, se apoyarán en el llamado Decálogo del buen lobbista, una síntesis de todo aquello que hay que tener en cuenta a la hora de practicar lobbying y relacionarse con los distintos poderes: poder ejecutivo, legislativo, judicial (los tres poderes del Estado), la prensa, como cuarto poder y un quinto poder: el lobbying.

Por su posición como quinto poder, hay quienes lo han bautizado como:

“Gobierno invisible”, “La antesala del poder”, “El arte de persuadir al poder”, “El poder detrás del poder”, “Lobbycracia”.

Indistintamente, de estas formas breves de denominarlo, describirlo y definirlo, el lobbying es, ante todo, un instrumento de participación de la sociedad civil en la vida pública, sirve de puente entre un sector de la sociedad y el gobierno, fortalece el sistema democrático, haciéndolo participativo. Es un ejercicio de presión, mediante el cual, se busca tener voz y voto en las decisiones del estado y demás entes gubernamentales, es una actividad transparente y profesional de la representación de intereses.

El lobbying se basa en el concepto de puerta giratoria (revolving door): a un lado la política; al otro, el sector privado y en medio, un intermediario, que entra y sale de ambos lados, comunicando y defendiendo los intereses que representa, argumentando, influenciando y persuadiendo en pro de una causa, lo que hace que la figura del lobbista sea una necesidad democrática, un profesional que tiende puentes entre los intereses privados y los públicos.

En suma, el Lobbying es una técnica de comunicación y persuasión mediante la cual una colectividad o comunidad (grupo de presión, grupo representativo) transmite un mensaje a los decisions-makers, para que las decisiones que se tomen, sean favorables a sus intereses, lo que implica seducirlos a punta de argumentos sustentados.