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martes, 6 de febrero de 2018

Lobbying en el Mundo de Hoy

Clasificación y tipología del Lobbying, según sus intereses, resultados y sector de aplicación.

En un mundo globalizado como el de hoy, donde los acuerdos, los tratados, las alianzas y las integraciones en el comercio, son el resultado de acercamientos previos, el lobbying se convierte en la puerta de entrada a una negociación. Hacer lobbying es hacer antesala, por medio de esta actividad, las empresas, las organizaciones, las comunidades y particulares, a través de prácticas transparentes de petición y presión, obtienen beneficios favorables a sus intereses.

En tal sentido, el lobbying es una herramienta de comunicación y negociación mediante la cual se busca informar adecuadamente a las autoridades y a todo aquel, con poder de decisión, lo que me es y no me es favorable. Es un ejercicio de presión con el que se busca influir y persuadir, para que las medidas que se tomen, no sean adversas a nuestros intereses; es así, como el lobbying fortalece al sistema democrático, de hecho, es un fenómeno de participación ciudadana relacionado intrínsecamente con la democracia y su funcionamiento. No es exclusivo de ningún sistema político, sector o país, aunque su mayor arraigo, es en la política.

Para identificar el papel del Lobbying en el mundo de hoy, es necesario conocer, entender y diferenciar el significado de un conjunto de palabras, que hacen parte de su quehacer profesional, estas son: lobby, lobbies, lobbying, lobbyist. 

Por lobby entendemos salón de espera; por lobbies hacemos referencia a los grupos de presión y a los grupos de interés, así como a las agencias especializadas en la materia. Lobbying es la actividad que se realiza para presionar, influir, persuadir y convencer, mientras que lobbyist, es el profesional que ejecuta dicha acción.

En el idioma español, el ejercicio de hacer lobbying es conocido como cabildeo, aunque este vocablo es empleado de manera peyorativa. Ante la dificultad de escribir el término, últimamente se ha generalizado una forma simple de hacerlo, la cual es: lobby.

De igual manera, en aras de identificar a quien ejerce este arte, en español, se le ha llamado lobbista. Esta figura se asocia a la de un intermediario, es un representante de intereses, un negociador nato, excelente comunicador y relacionista público. En los países en que la práctica del lobbying está oficialmente regulada, se ejerce bajo un código de ética y a la luz de todas las miradas. “Es una actividad admitida en todos los países y fundamental para la vida de las organizaciones” (López, 2003).

Se hace lobbying para que se apruebe una ley o norma que me favorece; para que no se derogue una que me favorece, o para que se derogue una que me perjudica. En ese sentido, el lobbying es una estrategia de influencia en la toma de decisiones.

“La tarea específica de ejercer el Lobbying es una transmisión de mensajes de grupos de presión al centro de decisiones por medio de representantes especializados” (Rubio Núñez, 2003).

Cabe destacar, que un buen lobbista debe saber por dónde pasa el poder y, ante todo, mantener una postura basada en argumentos, esto con la finalidad de ejercer presión en los centros de decisión, y en quienes tienen “poder de decisión”.

Así las cosas, “todos hemos sido lobbistas en algún momento de nuestras vidas, ¿quién no ha defendido en su empresa o en su casa una determinada postura y ha intentado hacerla entender a los que no comprendían? Esa incomprensión puede ser por falta de información, o por no conocer los detalles técnicos del asunto o no haber escuchado a todas las partes implicadas” (KGASpain, 2012). 

Ahora bien, conviene aclarar, que cuando la gestión de lobbying se hace a través de un asesor, como es el lobbista, la acción a realizar es indirecta, en este caso, hacemos referencia a un Lobbying Indirecto, el cual se apoya en la opinión pública, siendo esta su base principal, de ahí que también se le llame Lobbying de Base (Grassroots) ya que hace de la causa o el interés defendido, algo mediático.  Por el contrario, si es la misma empresa, a través de sus voceros, quien realiza el ejercicio de presión, argumentación, comunicación y persuasión, en pro de sus intereses, entonces hablamos de un Lobbying Directo, que es aquel ejercido ante los poderes públicos, sin la aparente ayuda de la opinión pública.

Como afirma Erika Aguirre (2013) en su artículo Lobbying y Negociación:

“La empresa también puede ser considerada un sujeto de acción de lobbying, sin necesidad de asociarse a un grupo en particular. Pueden participar directamente con sus responsables de asuntos públicos o contratando una agencia de lobby”.

Siendo así, las empresas están en la necesidad de incorporar estrategias de lobbying, con el fin de contrarrestar la influencia del Estado, ya que este, a través de sus poderes, influye en ellas, de las siguientes formas:

“Prohibiendo, sancionando, regulando o controlando, liberalizando, promoviendo, aventajando e imponiendo. Todos estos tipos de acción del poder sobre las empresas manifiestan la existencia de una relación entre ambos, constituyendo el lobbying el instrumento ideal para modificar la naturaleza de la acción, permitiendo imponer lo que se promovía, o sancionar impositivamente lo que se prohibía” (Castillo, 2011).

Por lo anterior, se puede señalar: 

Toda acción de lobbying, genera una segunda acción como respuesta, es decir, un contralobbying. 

Dado que los intereses varían, y que no siempre se es partidario de una u otra causa, habrá que ser parte de un “bando”, ya sea a favor o en contra, por lo que así mismo, se ha de tomar una postura —basada en investigación, información y comunicación— con la que se procede a realizar la campaña de lobbying, para la cual, es necesario ganar simpatizantes, participación ciudadana y protagonismo, lo que hace que los medios de comunicación y las redes sociales, sean claves en la socialización y divulgación de las ideas y de la posición asumida, por los sujetos activos de la acción de lobbying, para que esta llegue a oídos de los sujetos pasivos.

Como señala Mario Ricciardi:

“El Lobbying consiste, básicamente, en el ejercicio y las prácticas que hacen los diferentes actores de la sociedad cuando peticionan, gestionan o abogan por sus intereses de cara al gobierno y los poderes del Estado. En tal sentido, se ha estipulado que, a grandes rasgos, existen dos tipos de actores: los activos y los pasivos. Los primeros son quienes llevan a cabo el Lobbying, es decir, los ciudadanos, lobbistas, organizaciones o grupos de interés. Los segundos, los actores pasivos, son los que reciben las acciones de lobbying, es decir, los políticos, los representantes, ministros o servidores públicos y sus equipos de trabajo”.

Por otro lado, según sean los intereses, la causa y los objetivos a conseguir, y con base a los resultados y el sector de la empresa que ejecuta el lobbying, podemos citar la siguiente clasificación y tipos de Lobbying:

Según sector de la industria:
-Lobbying Farmacéutico
-Lobbying Financiero
-Lobbying Turístico
-Lobbying Tecnológico
-Lobbying Energético

Según sector de la sociedad:
-Lobbying Político
-Lobbying Social
-Lobbying Económico

Según movimiento o colectividad que lo ejerce:
-Lobbying Gay
-Lobbying Ciudadano
-Lobbying Cristiano
-Lobbying Militar

Según su práctica y resultados:
-Lobbying Oculto
-Lobbying Transparente
-Lobbying Positivo
-Lobbying Eficaz

Según naturaleza de quien lo promueve:
-Lobbying Público
-Lobbying Privado
-Lobbying Mixto

Según su cobertura:
-Lobbying Intergubernamental
-Lobbying Local
-Lobbying Nacional
-Lobbying Multinacional