Clasificación
y tipología del Lobbying, según sus intereses, resultados y sector de
aplicación.
En un
mundo globalizado como el de hoy, donde los acuerdos, los tratados, las
alianzas y las integraciones en el comercio, son el resultado de acercamientos
previos, el lobbying se convierte en la puerta de entrada a
una negociación. Hacer lobbying es hacer antesala, por medio
de esta actividad, las empresas, las organizaciones, las comunidades y
particulares, a través de prácticas transparentes de petición y presión,
obtienen beneficios favorables a sus intereses.
En tal
sentido, el lobbying es una herramienta de comunicación y
negociación mediante la cual se busca informar adecuadamente a las
autoridades y a todo aquel, con poder de decisión, lo que me es y no me es
favorable. Es un ejercicio de presión con el que se busca influir y persuadir,
para que las medidas que se tomen, no sean adversas a nuestros intereses; es
así, como el lobbying fortalece al sistema democrático, de
hecho, es un fenómeno de participación ciudadana relacionado intrínsecamente
con la democracia y su funcionamiento. No es exclusivo de ningún sistema
político, sector o país, aunque su mayor arraigo, es en la política.
Para
identificar el papel del Lobbying en el mundo de hoy, es necesario conocer,
entender y diferenciar el significado de un conjunto de palabras, que hacen
parte de su quehacer profesional, estas son: lobby, lobbies, lobbying,
lobbyist.
Por lobby entendemos
salón de espera; por lobbies hacemos referencia a los grupos
de presión y a los grupos de interés, así como a las agencias especializadas en
la materia. Lobbying es la actividad que se realiza para
presionar, influir, persuadir y convencer, mientras que lobbyist,
es el profesional que ejecuta dicha acción.
En el
idioma español, el ejercicio de hacer lobbying es conocido
como cabildeo, aunque este vocablo es empleado de manera peyorativa. Ante la
dificultad de escribir el término, últimamente se ha generalizado una forma
simple de hacerlo, la cual es: lobby.
De
igual manera, en aras de identificar a quien ejerce este arte, en español, se
le ha llamado lobbista. Esta figura se asocia a la de un
intermediario, es un representante de intereses, un negociador nato, excelente
comunicador y relacionista público. En los países en que la práctica del lobbying está
oficialmente regulada, se ejerce bajo un código de ética y a la luz de todas
las miradas. “Es una actividad admitida en todos los países y fundamental para
la vida de las organizaciones” (López, 2003).
Se
hace lobbying para que se apruebe una ley o norma que me
favorece; para que no se derogue una que me favorece, o para que se derogue una
que me perjudica. En ese sentido, el lobbying es una estrategia de influencia
en la toma de decisiones.
“La
tarea específica de ejercer el Lobbying es una transmisión de mensajes de
grupos de presión al centro de decisiones por medio de representantes
especializados” (Rubio Núñez, 2003).
Cabe
destacar, que un buen lobbista debe saber por dónde pasa el poder y, ante todo,
mantener una postura basada en argumentos, esto con la finalidad de ejercer
presión en los centros de decisión, y en quienes tienen “poder de decisión”.
Así
las cosas, “todos hemos sido lobbistas en algún momento de nuestras vidas,
¿quién no ha defendido en su empresa o en su casa una determinada postura y ha
intentado hacerla entender a los que no comprendían? Esa incomprensión puede
ser por falta de información, o por no conocer los detalles técnicos del asunto
o no haber escuchado a todas las partes implicadas” (KGASpain, 2012).
Ahora
bien, conviene aclarar, que cuando la gestión de lobbying se
hace a través de un asesor, como es el lobbista, la acción a realizar es
indirecta, en este caso, hacemos referencia a un Lobbying
Indirecto, el cual se apoya en la opinión pública, siendo esta su base
principal, de ahí que también se le llame Lobbying de Base (Grassroots) ya
que hace de la causa o el interés defendido, algo mediático. Por el
contrario, si es la misma empresa, a través de sus voceros, quien realiza el
ejercicio de presión, argumentación, comunicación y persuasión, en pro de sus
intereses, entonces hablamos de un Lobbying Directo, que es
aquel ejercido ante los poderes públicos, sin la aparente ayuda de la
opinión pública.
Como
afirma Erika Aguirre (2013) en su artículo Lobbying y Negociación:
“La
empresa también puede ser considerada un sujeto de acción de lobbying, sin
necesidad de asociarse a un grupo en particular. Pueden participar directamente
con sus responsables de asuntos públicos o contratando una agencia de lobby”.
Siendo
así, las empresas están en la necesidad de incorporar estrategias de lobbying,
con el fin de contrarrestar la influencia del Estado, ya que este, a través de
sus poderes, influye en ellas, de las siguientes formas:
“Prohibiendo,
sancionando, regulando o controlando, liberalizando, promoviendo, aventajando e
imponiendo. Todos estos tipos de acción del poder sobre las empresas
manifiestan la existencia de una relación entre ambos, constituyendo el
lobbying el instrumento ideal para modificar la naturaleza de la acción,
permitiendo imponer lo que se promovía, o sancionar impositivamente lo que se
prohibía” (Castillo, 2011).
Por lo
anterior, se puede señalar:
Toda
acción de lobbying, genera una segunda acción como respuesta, es decir, un
contralobbying.
Dado
que los intereses varían, y que no siempre se es partidario de una u otra
causa, habrá que ser parte de un “bando”, ya sea a favor o en contra, por lo
que así mismo, se ha de tomar una postura —basada en investigación, información
y comunicación— con la que se procede a realizar la campaña de lobbying, para
la cual, es necesario ganar simpatizantes, participación ciudadana y
protagonismo, lo que hace que los medios de comunicación y las redes sociales,
sean claves en la socialización y divulgación de las ideas y de la posición
asumida, por los sujetos activos de la acción de lobbying, para que esta llegue
a oídos de los sujetos pasivos.
Como
señala Mario Ricciardi:
“El Lobbying consiste,
básicamente, en el ejercicio y las prácticas que hacen los diferentes actores
de la sociedad cuando peticionan, gestionan o abogan por sus intereses de cara
al gobierno y los poderes del Estado. En tal sentido, se ha estipulado que, a
grandes rasgos, existen dos tipos de actores: los activos y los pasivos. Los
primeros son quienes llevan a cabo el Lobbying, es decir, los
ciudadanos, lobbistas, organizaciones o grupos de interés. Los segundos, los
actores pasivos, son los que reciben las acciones de lobbying, es
decir, los políticos, los representantes, ministros o servidores públicos y sus
equipos de trabajo”.
Por
otro lado, según sean los intereses, la causa y los objetivos a conseguir, y
con base a los resultados y el sector de la empresa que ejecuta el lobbying,
podemos citar la siguiente clasificación y tipos de Lobbying:
Según
sector de la industria:
-Lobbying
Farmacéutico
-Lobbying
Financiero
-Lobbying
Turístico
-Lobbying
Tecnológico
-Lobbying
Energético
Según
sector de la sociedad:
-Lobbying
Político
-Lobbying
Social
-Lobbying
Económico
Según
movimiento o colectividad que lo ejerce:
-Lobbying
Gay
-Lobbying
Ciudadano
-Lobbying
Cristiano
-Lobbying
Militar
Según
su práctica y resultados:
-Lobbying
Oculto
-Lobbying
Transparente
-Lobbying
Positivo
-Lobbying
Eficaz
Según
naturaleza de quien lo promueve:
-Lobbying
Público
-Lobbying
Privado
-Lobbying
Mixto
Según
su cobertura:
-Lobbying
Intergubernamental
-Lobbying Local
-Lobbying Local
-Lobbying
Nacional
-Lobbying
Multinacional
